A los amigos,
a los que tensaron la cuerda
y a los que se despeñaron en el intento

Hay dos clases de personas.

Los que viven, juegan y mueren.

Y los que se mantienen en equilibrio
en la arista de la vida.

Los actores.
y los funámbulos.


Maxence Fermine




Paso tras otro
Huellas en el desierto
La luz me ciega


Tus ojos lloran
más lágrimas de arena
Me han enterrado

¿Adónde fueron
los amigos que tuve?
Dímelo tiempo



El rozamiento
fabrica quemaduras
Fuego al besar



Sábanas limpias
vacías de tu cuerpo:
fantasmas crueles


El amor vuela
al país del olvido
Mentía el odio


Versos perrunos,
ladridos a la luna,
Dolor aúllan


Cuento las olas
las ráfagas de faro
para el naufragio



De joven era
impaciente Me hice
viejo deprisa



Recuerdos dulces
Futuro de amargura
Yo soy tu hambriento


Luna en vértigo
Besos en tempestades
Nace un eclipse




Espejo de agua;
concéntricas ideas:
tu pensamiento


Equilibrista:
el mundo balancea
a tu criterio


Escuché un llanto
Las lágrimas brotaban
en un espejo

Controlar quise
la eternidad de un beso:
reloj de un sueño


Brota una rosa;
asfalto contra espinas:
ganó su rumbo


Desaparezco.
Cristal de tu memoria
siempre en el filo


Ser la nostalgia:
sombra en tu pasado,
luz no extinguida


Libertad pides
para no ser amada,
para no amarme



Hoy me arropaste
con tu cuerpo encendido
Amor fundimos

Musa tras musa
Tristeza resignada
Invento besos


Descubres rostros,
miradas y colores;
mundo a tus pies




Soñó sus ojos
Despertó solitario
Miró al vacío


Amnesia oculta
amores verdaderos
Es mejor así


Cerilla extinta;
memoria de un incendio
ya sofocado

La tarántula
acaricia las pieles
envenenadas

Estalla un grito.
No rompe mi silencio:
derrumbamiento


Conocí una voz
gastada por la pena
Gritaba el eco

Al horizonte
llego por mil caminos
No te atraviesan


Un siempre fue no.
Jamás traducido a sí;
relatividad

Aquel mendigo
leía poemarios
a las estrellas


Bestias risueñas
atraviesan el aro
incandescente

de nada sirven
garras afiladas
fauces vacías

si los azotes
cicatrizan al tacto
de una caricia


Ellos, los solos:
las estrellas fugaces
del universo




El retrovisor
miraba de soslayo
No quería ver

Se acurrucaron
entre abrazos de espino:
los dos heridos


El boxeador
intuyó que sus golpes
eran en contra


El amor huye
El desamor persigue
Carrera sin fin


Como los ríos
en su viaje a los mares
cedo bravura


Por la finura
de la fláccida cuerda
afirmó pasos

Madre y padre:
vuestra vejez ignoro
A crecer renuncio


Y las fórmulas,
gramática e historia
ya son olvido

Te doy licencia
para escapar del amor
No mires atrás

Quema fronteras;
extingue pasaportes:
circunvalación


No puedes dar más
Yo no puedo dar menos
Hay un vacío




A soñar aprendo
con los ojos despiertos,
sin tu mirada


Sintió el olear
del violento vacío
Nadó resaca


Acurrucado
entre sus senos durmió
sueños de leche

Raíces secas
empujaron un tallo
de lánguida flor


Monotonía;
sábanas impolutas
no nos envuelven


Como un adicto
reclamo tratamiento
de este amor sin fe


En este saldo
de mis versos y besos
te compro un llanto

Tiempo acelera
arrastra mi corazón
hasta el vértigo


El mar abierto
guardaba tempestades
de tus caricias


Olvidaremos
las noches de lujuria
y a sus estrellas


Crea las reglas
Perfecciona las trampas
Soy tu jugador




La meta emergió
entre fatiga y dolor
No quiso cruzar


Se sumergía
en las profundidades
de bravas dudas


Envenenado
por el caos más bello,
enloquecía


Antes de partir
las olas, rotas en sal,
lloraron por vos


Un solo instante
de tu belleza creció
a la eternidad


Interpretación
de un amor superficial:
actriz vacía

El funámbulo
sabe que en cada extremo
empieza el viaje


Perdió el oficio
cuando acarició el suelo
Le odiaba el cable


Los pasos eran
sucesivos anhelos
nunca cumplidos

Paracaídas
en la espalda confusa
(por si las dudas)


La altitud era
la invisible sombra
del eco miedo




Caída al suelo
Los dolores intensos
se diluyeron


Prendió la cuerda
Los pasos atrás eran
roces de su amor


A un palmo sólo,
tan próximo del suelo,
hizo equilibrio


Funambulista
de las dudas eternas
Inmóvil, vuela


A un lado y a otro
la apacible presencia
del aire mudo


Un buitre escruta,
sustentado en el cable,
el ansiado error


Doy las réplicas
Soy el mero aceite,
encima siempre


Desempleado
por falta de trabajo
Sobran poetas

Viajes sin final
Destinos sin retornos
Adiós circular


Iba y venía
tras la pista del eco
No gritó al viento


El funámbulo
es el amante más fiel
de la soledad



El funambulista desequilibrado
Escrito entre mayo y diciembre de 2001
Todos los textos de José Ramón Huidobro


Fotografías para este blog tomadas de Google de artistas desconocidos. Si deciden reclamar su autoría (ideasdeautor@gmail.com)